TERAPIA DE PAREJA: aprender a expresar quejas y peticiones

Las quejas o pedir un cambio en la conducta de alguien son más difíciles de expresar que los elogios o los refuerzos, dado que pueden suponer una fuente de conflicto. No obstante, deben exteriorizarse porque puede generar diferencias tan grandes que acaben deteriorando la relación. Una vez hayamos reflexionado, deberemos expresarlas teniendo en cuenta algunas consideraciones.

  1. Si no se hablan, y según sea su índole, pasarán a ser un factor estresante y a largo plazo una manifestación de ansiedad.
  2. Son uno de los componentes esenciales de la comunicación.
  3. Es la única forma de suministrar a los demás la información adecuada acerca de nuestras preferencias o deseos.
  4. Manifestar lo que sentimos da lugar a que podamos comparar nuestra reacción frente a un hecho cualquiera con el punto de vista y la conducta de nuestra pareja frente al mismo hecho, ayudándole a exponer sus razones.
  5. No podremos reforzar al otro cuando sus conductas nos producen agrado si no expresamos lo que sentimos.

El objetivo de esto, es expresar una petición de cambio pero evitando que parezca un ataque. Para ello debemos fijarnos, no sólo en lo que preferiríamos cambiar, sino también en lo que nos gustaría conseguir. Y como siempre que se pide un cambio, debemos hacer alguna propuesta o dar alternativas, ya que demuestra iniciativa e interés por intentar solucionar el conflicto, además de ayudar a ser más concretos y objetivos.

Ejercicio

  1. Coged una hoja cada uno y divididla en tres columnas.
  2. Anotad en la primera columna algunas de las quejas que formuláis con frecuencia.
  3. En la siguiente, convertid la queja en petición o deseo.
  4. En la tercera columna, definid este deseo, convirtiéndolo en una acción concreta.
  5. Intercambiad  las hojas.
  6. Escoged uno o dos puntos concretos y pactad su realización: Cuándo y en qué forma. Revisadlo con frecuencia y añadid nuevos cuando los antiguos estén ya establecidos.

 

QUEJA

DESEO ACTIVIDAD

¡Nunca me ayudas!

Me gustaría que me ayudaras en alguna tarea concreta. Un viernes cada dos semanas podrías acompañarme al supermercado. Será menos pesado para mí y más agradable.

Ya no eres cariñoso/a

Quisiera que me besaras y abrazaras con más frecuencia.

Al llegar a casa podrías saludarme con un beso o un abrazo. Podríamos destinar diez minutos para hablar de cómo nos ha ido el día.

¡Vivimos una vida de lo más aburrida! Sería tan agradable que aumentase nuestro tiempo de distracción.

Los viernes por la tarde (o por la noche) podemos proponernos salir, solos o con amigos.

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